• 4 de septiembre de 2026
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El Flete Que Se Comió Tu Margen

El Flete Que Se Comió Tu Margen

Absorber o trasladar, la decisión que nadie quiere firmar

Por: Carlos Nova

Consultor Estratégico de Comercio Exterior

CEO, Grupo Nauta

El flete no es un costo logístico. Es una decisión de precio que tomaste sin darte cuenta.” — Mientras lees esto, el contenedor que trae tu inventario cuesta más del doble que a inicios de año. La ruta Asia–México pasó de niveles cercanos a 2,400 dólares por contenedor en febrero a rozar 6,500 en junio, y el mercado apunta de nuevo hacia arriba en plena temporada alta. La mayoría de las empresas mexicanas lo está descubriendo en el estado de resultados, no en la planeación. La pregunta ya no es si el flete subió. Es quién lo va a pagar: tu margen o tu cliente. Y no decidir también es decidir.

  1. Por qué sube el flete ahora — y por qué no es casualidad 

La tormenta tiene nombre y apellido: temporada alta adelantada, recortes deliberados de capacidad de las navieras, congestión portuaria en su nivel más alto en cuatro años y recargos apilados —GRI, PSS y ajustes de combustible desde julio. El índice EAX de la ruta Asia–México rozó un máximo de 6,500 dólares por contenedor en junio; la corrección de julio lo dejó en 5,284, y el propio mercado proyecta que al cierre de agosto las tarifas de corto plazo regresen a la zona de 7,000 a 7,500 dólares —con cotizaciones puntuales de mercado incluso por encima de ese rango. 

Esto no es un pico accidental: es la oferta gestionando el precio. Las navieras aprendieron en 2021 que controlar capacidad es más rentable que competir por volumen. Tu presupuesto logístico de enero ya es ficción.

Quien ignore esto seguirá cotizando con tarifas de un mercado que ya no existe.

  1. El golpe real no es la tarifa: es el costo aterrizado.

 Un aumento de 3,000 dólares por contenedor —lo que acumula esta ruta en el año— parece manejable hasta que lo sigues por toda la cadena. El flete infla el valor en aduana, y sobre ese valor se calculan aranceles —incluidos los nuevos que México aplica desde enero a productos asiáticos— e IVA de importación.

 Después viene el capital de trabajo: contenedores más caros y tránsitos más largos significan más dinero inmovilizado en inventario flotante. El flete no llega solo a tu P&L. Llega multiplicado por aranceles, impuestos y días de inventario.

La empresa que solo mide la tarifa está subestimando el impacto en 30% o más. Y lo que no se mide completo, se decide mal.

  1. Absorber o trasladar: los dos caminos cuestan.

Absorber protege volumen y relación comercial, pero come margen directo: en productos de margen bruto de 20%, un flete que se duplica puede borrar varios puntos de rentabilidad neta. Trasladar protege el margen, pero prueba tu poder de precio: si tu cliente tiene alternativas, el aumento se convierte en pérdida de volumen. La respuesta correcta no es ideológica, es aritmética: elasticidad de tu demanda, posición competitiva y duración esperada del alza. Absorber sin plazo definido no es estrategia comercial. Es subsidiar a tu cliente con el patrimonio de tus accionistas.

El error más caro es el punto medio tibio: absorber “temporalmente” sin fecha de revisión ni umbral de salida.4. Del caos al orden: decidir con estructura, no con esperanza.

El orden empieza por tres movimientos. Primero, segmentar: qué productos y clientes toleran traslado de precio y cuáles exigen absorción táctica —la respuesta nunca es uniforme. Segundo, blindar contratos: cláusulas de ajuste por flete en ventas de mediano plazo, y mezcla de tarifas contractuales y spot en compras. Tercero, diversificar la exposición: orígenes, puertos y consolidación de carga son palancas reales, no teoría.La empresa que decide con estructura convierte el flete en ventaja: mientras su competidor improvisa, ella ya sabe qué precio defender.

Implementar esto toma semanas. La temporada alta dura hasta octubre. El calendario no está de tu lado.


Conclusión
El flete va a seguir siendo volátil; esa variable no la controlas. Lo que sí controlas es si tu empresa enfrenta la próxima alza con una política de precios definida o con una junta de emergencia. Quien decida hoy —con números, con segmentos, con contratos— llegará a 2027 con margen y con clientes. Quien espere a que el mercado “se normalice” descubrirá que lo único que se normalizó fue su rentabilidad, hacia abajo. El contenedor ya subió de precio. ¿Tu decisión ya está tomada, o la está tomando el mercado por ti?

Un asesor no rescata. Un asesor habilita y ayuda a implementar.