• 22 de abril de 2026
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Legado, Fe y Familia

EyD · Empresario Notable Alejandro Martínez Pardo: Legado, fe y familia
Colaboración especial para EyD Asociación de Empresarios y Dirigentes A.C. Abril 2026 @EyD_AC · Hazte miembro

La vida, no se mide por lo que se acumula, sino por los recuerdos que se dejan y las personas que se impactan. “No te llevas nada… solo dejas lo que hiciste y lo que sembraste en los demás”.

En una velada cargada de emociones profundas, recuerdos entrañables y palabras que brotaron desde el alma, la Asociación de Empresarios y Dirigentes A.C. rindió un merecido reconocimiento a Alejandro Martínez Pardo, como Empresario Notable, un hombre cuya historia de vida es reflejo de trabajo, disciplina, visión, esfuerzo, constancia, innovación, éxito y, sobre todo, amor por su familia.

El Licenciado Pedro Mario Soto Reynoso le entregó el reconocimiento al Empresario Notable que pidió subiera su esposa Ana Elena González para que lo acompañara ya que ella ha sido también artífice de su éxito empresarial.

“No estuvo detrás de mí… estuvo a mi lado” — Alejandro Martínez Pardo, dedicando el reconocimiento a su esposa Ana Elena.

Uno de los momentos más emotivos que dejó aparecer las lágrimas no sólo de él sino de varios de los presentes, ya que con la voz entrecortada por la emoción, dijo visiblemente conmovido, sentirse bendecido y reafirmó que su mayor orgullo no son los negocios, sino el amor que ha construido. Especialmente lo dedicó a su esposa Ana Elena González “el amor de mi vida, es y siempre será mi apoyo”, agregó.

Dejó en claro, que detrás de cada logro su pilar fundamental fue su esposa. Con voz entrecortada y profunda emoción, Alejandro Martínez lo expresó con claridad: “No estuvo detrás de mí… estuvo a mi lado”. Una frase que definió no solo su matrimonio, sino una vida compartida de esfuerzo, apoyo mutuo y amor incondicional. Reconoció en ella a su mayor fortaleza, la mujer que educó a sus cuatro hijos: Annette, Alejandro, Diego y Eduardo, que sostuvo el hogar y que lo impulsó a seguir adelante incluso en los momentos más complejos.

La ceremonia, que reunió a empresarios y empresarias y la familia del homenajeado, se transformó en un homenaje íntimo donde las palabras no solo describieron una trayectoria empresarial, sino que revelaron el corazón de un hombre que ha construido su éxito sobre valores sólidos. El momento más conmovedor llegó cuando su esposa e hijos compartieron testimonios llenos de cariño, provocando que el propio galardonado, se quebrara al escuchar lo que representa para quienes más ama.

Desde su infancia, el empresario evocó una vida llena de alegría y sencillez: recuerdos de travesuras, de un espíritu inquieto y de la frescura del río Paticho, escenario de una niñez feliz, marcada por la unión familiar y la cercanía con Dios. “Viví muy contento”, recordó con una sonrisa que evidenciaba gratitud por una familia sólida, con padres que le enseñaron el valor del amor, el respeto y la fe.

Su camino no fue sencillo. Mientras trabajaba, decidió estudiar comercio por las noches, convencido de que la preparación es la base de cualquier logro. “Si no tienes una profesión, tienes que partir de algo para poder hacer algo en tu vida”, compartió, recordando aquellos años de esfuerzo silencioso. Originario de Uruapan, Michoacán, inició a trabajar desde los 15 años de edad.

Uno de los pasajes más significativos de su historia fue el día que recibió su primer sueldo. Siguiendo el consejo de su padre, lo entregó a su madre, quien le pidió algo sencillo pero poderoso: mandar decir una misa. Un gesto que, con el tiempo, se convertiría en símbolo de la fe que ha acompañado cada paso de su vida.

“Si para recobrar lo recobrado y perder primero lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado.
Si por estar ahora enamorado fue menester haber estado herido,
tengo por bien sufrido lo sufrido. Tengo por bien gozado lo gozado.
Porque después de todo he comprobado que lo que el árbol tiene de florido
vive de lo que tiene sepultado.”

Así inició su discurso, dejando en claro que la vida se construye desde las raíces, desde lo vivido, desde el amor y también desde las heridas que nos fortalecen.

“Casi no puedo hablar. Pues estoy a punto de llorar. De todas las cosas que están diciendo mis hijos y mi señora. Sinceramente sí exageran. Yo he puesto todo mi cariño en mi familia y en todo lo que ha sido el entorno familiar”, reconoció ante el aplauso generalizado y de pie de todos los presentes.

Visión, perseverancia y espíritu emprendedor

Hablar del empresario Alejandro Martínez Pardo con una gran trayectoria, es destacar a un hombre con visión, perseverancia y espíritu emprendedor. Es originario de Uruapan, Michoacán. Y desde muy joven mostró una vocación natural por el comercio. A la edad de 15 años comenzó a trabajar los sábados en las zapaterías Pardo, donde descubrió el oficio que marcaría el rumbo de su vida. Fue ahí, donde nació su pasión por los negocios y su determinación de construir su propio camino.

En el año de 1967 con su esposa fundó la primera zapatería Alexa en la ciudad de Monterrey. El nombre es una combinación de él y de su esposa, reflejando desde el inicio el carácter familiar del proyecto que él tenía como misión. Lo que comenzó en una pequeña empresa se transformó con el tiempo en una organización con pertenencia en diversas ciudades del país consolidando una trayectoria marcada por la innovación, el trabajo en equipo y la capacidad de superar muchos retos.

A lo largo de las décadas, Alejandro Martínez Pardo impulsó diferentes proyectos empresariales en la industria del calzado, la manufactura y la comercialización. Su espíritu emprendedor lo llevó también a explorar nuevas formas de negocio. Entre ellas, el modelo de venta por catálogo con la creación en el año de 1994 de la empresa Mundo Terra. Una empresa que abrió oportunidades de autoempleo a miles de personas en todo el país.

“El que no arriesga, no gana” — Alejandro Martínez, recordando cómo enfrentó crisis y supo reinventarse.

Pero más allá del empresario que muchos de ustedes conocen se destaca el valor de este hombre profundamente familiar, guiado por la fe y el trabajo constante y la convicción de que los sueños se cumplen con esfuerzo. A lo largo de su vida ha demostrado que las empresas no solo se construyen con una visión estratégica, sino también con carácter, con resiliencia y con principios.

Siempre juntos

Su esposa la señora Ana Elena González narra varias anécdotas que hicieron reír y emocionar a los presentes: “Un día nos conocimos en una librería muy famosa. Entre libros y miradas, surgió el primer acercamiento. Él me lanzó un piropo que me tomó por sorpresa, y aunque intenté disimular diciendo que buscaba un libro para mi sobrina”, desde ese momento algo empezó a cambiar. “No me contestes…” Comenzó a visitarme y, al tercer día, quiso declararse. Intuyó que yo podía decirle que no, así que me dijo: “No me contestes”. Pero los nervios me traicionaron. Cuando finalmente me preguntó si quería ser su novia, dudé… pero en el fondo ya sabía la respuesta. Y dije que sí”.

Desde el principio, su personalidad me conquistó: alegre, decidido, disciplinado y trabajador, agrega. Sabía perfectamente lo que quería, y esa seguridad fue clave para enamorarme. “Con el tiempo entendí que su prioridad también era el trabajo. Ambos sabíamos que el sacrificio era necesario. Hubo momentos difíciles, cambios en el mercado y crisis en los negocios, pero enfrentamos todo juntos”.

En una etapa complicada, tomó decisiones firmes: cerrar lo necesario y empezar de nuevo. Apostó por la mercadotecnia, la publicidad en televisión, revistas y espectaculares. Después llegó la venta por catálogo, abriendo nuevas oportunidades y marcando una nueva etapa de crecimiento.

Para celebrar nuestros 50 años de matrimonio, recuerda, “organizó algo inolvidable. Durante un viaje, me hizo regresar sin saber por qué. Esa noche, me preparó una serenata con filarmónica, coro y una atmósfera mágica. Incluso bailamos un tango que quedó grabado en mi corazón”.

A sus 89 años, Alejandro Martínez Pardo compartió una reflexión que envolvió a todos en un silencio respetuoso: la vida, dijo, no se mide por lo que se acumula, sino por los recuerdos que se dejan y las personas que se impactan. “No te llevas nada… solo dejas lo que hiciste y lo que sembraste en los demás”.

Su trayectoria empresarial estuvo marcada por decisiones valientes. Desde sus primeros negocios hasta momentos de crisis, demostró una capacidad admirable para adaptarse, cerrar ciclos cuando era necesario y reinventarse. Los testimonios de sus hijos reforzaron esta imagen: un padre trabajador, disciplinado, congruente y profundamente humano. Un hombre que enseñó con el ejemplo, que supo guiar con valores y que siempre estuvo presente, tanto en los triunfos como en las dificultades. “Si no hay valores, lo demás no sirve”, fue una de las frases que resonó con fuerza durante la velada.

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Asociación de Empresarios y Dirigentes A.C. · Homenaje al Empresario Notable · Abril 2026 · Fotografías: Luis Francisco Rodríguez