• 9 de febrero de 2026
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Febrero: del consumo emocional a la conexión auténtica

Febrero: del consumo emocional a la conexión auténtica

El nuevo significado del 14 de febrero para marcas y empresas

 

Por Rosario Bareño Domínguez

Fotos: Cortesía prensa Tec de Monterrey Campus Guadalajara

 

Febrero, y en particular el 14 de febrero, se ha consolidado como una de las temporadas más relevantes para el consumo. No solo por su impacto económico, sino porque activa una de las dimensiones más poderosas del comportamiento del consumidor: la emoción. Sin embargo, el significado de esta fecha ha cambiado profundamente, y con ello, también las expectativas hacia las marcas.

De acuerdo con María de la Paz Toldos Romero, Profesora Titular Orientada a la Investigación de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, hoy ya no es suficiente hablar únicamente del amor romántico tradicional. 

El consumidor actual concibe el amor como un concepto mucho más amplio: vínculos, cuidado, reconocimiento, experiencias compartidas, bienestar personal, amistad, familia y amor propio.

La coherencia entre lo que se promete y lo que se entrega es fundamental. La experiencia debe ser auténtica y alineada con la identidad de la marca.

Conocer al cliente: la base de toda estrategia

Uno de los mensajes más importantes es la necesidad de poner al cliente en el centro. Antes de diseñar cualquier campaña, las marcas deben preguntarse:

¿Quién es mi cliente?, ¿Qué celebra?, ¿Cómo ama?, ¿Qué valora?, ¿en qué momento de vida se encuentra?, indicó Toldos Romero.

“No todos los consumidores aman de la misma manera ni buscan lo mismo. La segmentación es clave, así como la coherencia entre la identidad de la marca y el mensaje que se comunica. El amor no se expresa igual en todas las industrias, y forzar narrativas ajenas a los valores de la marca suele generar desconfianza”.

Buenas prácticas para las marcas

Pensar febrero como temporada, no solo como un día. Usar el 14 de febrero como pico, pero diseñar activaciones antes y después. Identificar qué tipo de amor conecta con el público objetivo. Comunicar desde la empatía y no desde el estereotipo. Diseñar experiencias, no solo promociones. Humanizar el servicio y cuidar todos los puntos de contacto. Mantener coherencia con la identidad y los valores de la marca. Pensar en el largo plazo y en la construcción de relaciones.

Qué no hacer: errores frecuentes

Copiar campañas virales sin entender al cliente. Reducir la comunicación a clichés vacíos (corazones, frases genéricas).Presionar al consumidor desde la culpa o la obligación. Comunicar desde lo que la marca quiere decir y no desde lo que el cliente vive. Pensar solo en resultados inmediatos y no en fidelización.

Febrero como excusa para construir relaciones. Febrero es un mes emocionalmente potente. Más que una fecha comercial, es una oportunidad para que las marcas conecten de manera auténtica con sus consumidores. En una era donde el consumidor no solo es emocional, sino también consciente, espiritual y orientado a valores, ya no basta con vender productos.

Hoy se vende congruencia, empatía, autenticidad y, en última instancia, amor. Las marcas que entienden esto no solo venden más en febrero, sino que construyen relaciones duraderas basadas en confianza y significado.

 

Del descuento a lo simbólico: una oportunidad estratégica para las marcas

Para las marcas, febrero representa una oportunidad estratégica única. No se trata únicamente de vender más o de lanzar promociones agresivas, sino de conectar desde lo simbólico. Aquellas empresas que entienden esta lógica no solo logran mejores resultados en ventas durante la temporada, sino que fortalecen la relación con sus clientes a mediano y largo plazo.

La clave está en comprender que el objetivo no es el impacto inmediato, sino la fidelidad y la lealtad del consumidor, elementos fundamentales para construir una identidad de marca sólida y sostenible. El consumidor actual valora sentirse comprendido, acompañado y reconocido, más allá del precio o el descuento, citó la académica.

Un concepto de amor en transformación

El significado del 14 de febrero ha cambiado radicalmente. Hoy hablamos de un amor plural y diverso. El error de muchas empresas ha sido seguir comunicando esta fecha como si solo existiera un tipo de amor: el amor de pareja heterosexual. Esta narrativa excluyente ya no representa a una sociedad diversa y en constante evolución.

Las marcas que logran adaptarse a estos cambios culturales, evolucionar su narrativa y construir campañas más inclusivas, auténticas y empáticas, son las que generan una conexión emocional real con sus consumidores. En contraste, aquellas que insisten en estereotipos rígidos y mensajes genéricos ven disminuido su impacto y relevancia.

Más allá de restaurantes y hoteles: sectores con alto potencial

Tradicionalmente, sectores como restaurantes y hoteles han sido los más asociados al 14 de febrero. Sin embargo, su verdadero potencial no está solo en el servicio, sino en la experiencia integral que ofrecen. No se trata de una mesa con velas o una habitación decorada, sino de vender tiempo de calidad, desconexión, bienestar y reconexión emocional.

Otros sectores también tienen grandes oportunidades si logran comunicar significado:

Joyería: Más allá del regalo por obligación, la joyería conecta cuando acompaña emocionalmente al cliente. Celebrar logros personales, aniversarios, amor propio o momentos importantes genera mayor valor que la presión de “tener que regalar”.

Experiencias: Viajes cortos, cenas temáticas, talleres, actividades personalizadas o experiencias diseñadas para generar recuerdos duraderos tienen hoy más peso que la acumulación de objetos.

Servicios y productos en general: Todo producto puede convertirse en experiencia si se cuidan los puntos de contacto: comunicación, compra, entrega y postventa.