• 3 de septiembre de 2026
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Carreteras Inseguras Y Falta De Conductores, Desafío Para Las Empresas

Carreteras Inseguras Y Falta De Conductores, Desafío Para Las Empresas

En el transporte de carga, este año podría cerrar con un requerimiento de 150 mil operadores

 

Por:Rosario Bareño Domínguez

Fotos: Luis Francisco Rodríguez

 

Las empresas enfrentan un serio problema como es el déficit de conductores aunado a la inseguridad en las carreteras.

En entrevista el empresario Ignacio Baeza Ramos, Secretario de la Asociación de Empresarios y Dirigentes A.C., y socio de la empresa TPS Empresarial SUMA, indicó: “Yo estoy en el transporte de personal, en transporte de personas, y el principal problema que tenemos actualmente son los operadores. Estamos contratando mujeres, las estamos capacitando, estamos buscando alternativas, pero no hay operadores suficientes.Y esto no es solamente un problema de Guadalajara o de Jalisco. Es un problema nacional”.

—¿Qué tan grave es el déficit de operadores?

A nivel nacional estamos hablando de un déficit muy importante. En el transporte de carga, por ejemplo, este año podríamos cerrar con un déficit cercano a los 150 mil operadores.

No hay operadores para carretera y tampoco hay suficientes operadores para el transporte urbano.

En el transporte de carga existe además otro problema: la inseguridad en las carreteras, es un problema muy grave.

Además del déficit de conductores, “tenemos la inseguridad que existe en las carreteras.

Muchos operadores de camiones pesados están dejando el trabajo precisamente por esa razón. Se están bajando de los camiones y buscando otras actividades. Algunos se van al reparto de mercancías o a otras actividades dentro de las ciudades”.

Pero, agrega, “hay que entender que el transporte de carga es una actividad muy especializada.No es lo mismo conducir un vehículo de reparto que operar una unidad de carga pesada o transportar sustancias peligrosas”.

Tenemos operadores especializados en tanques, en pipas, en unidades de doble remolque y en materiales que representan un riesgo importante, apuntó el empresario.

Y precisamente en esos segmentos también faltan operadores.

—¿Qué están haciendo las empresas para enfrentar esta situación?

Nosotros estamos buscando alternativas. Una de ellas es desarrollar nuestra propia escuela de formación. Estamos trabajando en la capacitación y también contamos con el apoyo de las aseguradoras. Porque un operador mal calificado genera accidentes. Un operador mal entrenado representa un riesgo para todos. Por eso necesitamos trabajar de manera conjunta con las aseguradoras y con las autoridades, explicó el empresario.

El gobierno también está formando operadores y particularmente está trabajando en la incorporación y capacitación de mujeres para el transporte urbano.

Vamos de la mano.

—¿La incorporación de mujeres puede ayudar a enfrentar el déficit?

Sí. Estamos contratando mujeres y capacitándolas.

Tenemos que abrir la profesión y generar las condiciones para que más personas puedan incorporarse.

Pero no se trata solamente de contratar. Se trata de formar buenos operadores, de darles capacitación y de ofrecer condiciones laborales adecuadas para que permanezcan en la actividad.

—¿Hay carreteras que ustedes consideran particularmente peligrosas?

Sí, hay zonas de riesgo y algunas son de altísimo riesgo.

En Jalisco las conocemos.Por ejemplo, saliendo hacia Nayarit hay zonas donde existe muy poca vigilancia policial. Hay poca presencia y sabemos que son áreas conflictivas.

Como empresas hemos hecho propuestas al gobierno.

—¿Las empresas podrían asumir directamente la seguridad de las unidades?

Responde que es complicado. Como empresarios “no podemos hacer mucho porque, si ponemos seguridad a bordo de los vehículos, encarecemos los servicios. Y si ponemos seguridad afuera de los vehículos, por ejemplo, escoltas, entonces un vehículo que antes viajaba solo ahora tiene que viajar acompañado de otro vehículo”.

Estamos hablando además de guardias armados que cuestan muchísimo dinero.

No podemos trasladar todo ese costo al usuario.

Por eso la seguridad carretera no puede ser solamente responsabilidad de las empresas.

Es un problema de las autoridades y también de la sociedad.

—¿Qué tendría que hacer el gobierno?

Tenemos que exigir mayor seguridad.

Los empresarios hemos hecho propuestas. Los legisladores también han recibido planteamientos.Pero, lamentó, hay iniciativas que no han avanzado.

“Hemos tocado puertas en diferentes áreas de responsabilidad relacionadas con el transporte y muchas veces las cosas no caminan”.

Manifestó:” Yo no sé si llamarlo apatía, indolencia o si simplemente cada dependencia tiene las manos atadas”.

Pero precisamente por eso necesitamos coordinación en los distintos niveles de gobierno.

La seguridad y la movilidad no pueden dividirse en pequeños pedazos.

Está la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes; está la autoridad de vialidad y transporte; está Movilidad; está la Policía Estatal; están los guardianes viales y están los municipios con sus propias áreas de movilidad.

Cada quien cuida un pedacito, pero no necesariamente se está cuidando el problema completo. Se necesita más coordinación interinstitucional.

ÚLTIMA MILLA

Ignacio Baeza Ramos, cita por otra parte: “El problema no es el mototaxi, es la última milla que el transporte público no ha podido resolver”

El crecimiento de las líneas de transporte masivo, como el Tren Ligero y Mi Macro, representa una apuesta importante para mejorar la movilidad en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sin embargo, para Ignacio Baeza Ramos, el reto no termina cuando se construye una nueva línea o se amplía una ruta.

Existe un problema estructural que pocas veces aparece en la discusión pública: no hay suficientes operadores para mover el sistema de transporte.

A esto se suman la inseguridad en las carreteras, la falta de coordinación entre los distintos niveles de gobierno y un problema que afecta particularmente a las periferias: la llamada última milla, es decir, el trayecto que debe realizar una persona entre la estación o parada del transporte masivo y su domicilio.

Para Baeza Ramos, incluso el crecimiento de los mototaxis debe analizarse desde esa perspectiva.

—¿La apuesta por el transporte masivo está resolviendo realmente el problema de movilidad?

Se le está apostando mucho al tren, a las líneas 1, 2 y 3, y ahora también a Mi Macro. Es una apuesta importante y necesaria, pero el transporte público tiene otros problemas que no siempre se ven. Uno de ellos está en las rutas alimentadoras y en el transporte colectivo, y particularmente en algo que se está convirtiendo en un problema muy serio: la falta de conductores, de operadores. Es un problemón. Entonces, el sistema de transporte urbano masivo tiene un problema estructural serio.

Podemos construir líneas, estaciones y corredores, pero necesitamos personas que conduzcan las unidades. Si no tenemos operadores suficientes, el sistema empieza a tener problemas de frecuencia, de cobertura y de operación.

—¿Por qué cada vez hay menos personas que quieren dedicarse a esta profesión?

La profesión de operador es muy complicada, muy demandante y, además, está muy mal vista socialmente.

Tenemos una clasificación social muy negativa de los operadores de transporte urbano. Hay incluso expresiones y palabras que durante años se han utilizado para referirse a ellos de manera despectiva. Eso no se ha podido revertir.

Se necesita profesionalizar la actividad, capacitar, dignificar la profesión y reconocer que estamos hablando de una responsabilidad enorme.

Un operador lleva personas. Tiene en sus manos la seguridad de pasajeros, peatones y otros conductores. Se requiere  mejores condiciones laborales, salarios dignos, mejores jornadas de trabajo, capacitación y profesionalización.

Pero esto no se resuelve de un día para otro.

Son años de trabajo los que tenemos enfrente para formar mejores operadores y para que la sociedad vuelva a valorar esta profesión.

Tenemos que cambiar la percepción que existe del operador. No podemos exigirle una gran responsabilidad si, al mismo tiempo, no dignificamos las condiciones en las que realiza su trabajo.

Última milla

La última milla, es un problema grande, para el transporte urbano de pasajeros es un problema tremendo. Se está invirtiendo mucho en transporte masivo, en trenes y en corredores, pero después tenemos que preguntarnos qué ocurre cuando el usuario baja del tren o del camión. El transporte pasa a 10, 15 o 20 cuadras de su casa.Y esas 10, 15 o 20 cuadras alguien tiene que recorrerlas.

Si son zonas inseguras, si está lloviendo, si no hay buenas vialidades, si no hay banquetas o si existen problemas de infraestructura, ¿cómo las recorremos?

Es donde entra el mototaxi que está resolviendo un problema que el transporte público masivo no ha podido resolver.

Sin embargo, apuntó, el problema no es el mototaxi, el problema es la última milla.

El mototaxi es una consecuencia de una necesidad que no está siendo atendida por el sistema de transporte.