- 9 de febrero de 2026
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El México empresarial atraviesa un momento de transformación profunda
Los cambios ocurren con rapidez y de manera simultánea, con transformaciones tecnológicas, nuevas dinámicas generacionales y un consumidor más informado y exigente
Por Rosario Bareño Domínguez
Fotos: Cortesía prensa Tec de Monterrey Campus Guadalajara
El México empresarial ante el cambio: adaptación, talento y liderazgo en una nueva era, señala Martha Arévalo, Directora del Departamento de Mercadotecnia y Análisis del Tec de Monterrey Campus Guadalajara.” Este contexto representa grandes retos, pero también importantes áreas de oportunidad para las empresas que logren adaptarse de manera estratégica”
El principal desafío no es la existencia del cambio en sí, sino la capacidad de las organizaciones para gestionarlo de forma gradual, estructurada y consciente. Un entorno empresarial en constante ajuste.
Hoy, las empresas mexicanas deben adaptarse a políticas, regulaciones y marcos normativos que cambian constantemente. Sin embargo, estos elementos externos, aunque relevantes, no son los únicos factores que presionan al empresario. Uno de los retos más complejos y sensibles es la atracción, formación y retención del talento.
Las nuevas generaciones que se integran al mercado laboral valoran aspectos que antes no eran prioritarios: aprendizaje continuo, flexibilidad, bienestar y un liderazgo cercano. Este cambio genera tensiones naturales con visiones empresariales más tradicionales, particularmente aquellas formadas bajo esquemas jerárquicos rígidos y modelos presenciales, enfatizó la académica.
El choque generacional es inevitable, pero no necesariamente negativo. El verdadero reto radica en lograr la comprensión mutua y construir puentes entre estas distintas formas de entender el trabajo.
Del jefe tradicional al liderazgo habilitador
El empresario actual ya no puede limitarse a ejercer autoridad desde una estructura vertical. Hoy se requiere un liderazgo habilitador, que acompañe procesos, escuche, facilite el desarrollo del talento y genere condiciones para que las personas puedan aportar su máximo valor.
La empresa moderna enfrenta un doble desafío: cuidar al cliente externo y, al mismo tiempo, al cliente interno. En este contexto cobra relevancia el endomarketing, una disciplina que concibe a los colaboradores como el activo más importante de la organización. Está comprobado que cuando los empleados se sienten escuchados, incluidos y valorados, se convierten en embajadores naturales de la marca.
Tecnología e inteligencia artificial: de la resistencia a la ventaja competitiva
En la entrevista Martha Arévalo dice que otro eje clave del México empresarial es la adopción tecnológica. Herramientas que antes se percibían como tendencias futuras hoy son una realidad cotidiana. La inteligencia artificial, por ejemplo, no debe verse como una amenaza, sino como una herramienta que facilita tareas rutinarias y libera tiempo para actividades estratégicas.
Tal como ocurrió en su momento con la llegada de internet, la resistencia suele surgir del desconocimiento. La secuencia es clara: aceptación, capacitación, comprensión y adaptación. Aquellas empresas que recorren este camino obtienen una ventaja competitiva significativa frente a quienes permanecen paralizados por el miedo al cambio.
Cambios políticos y capacidad de adaptación
Los cambios políticos, tanto a nivel nacional como internacional, forman parte del entorno que el empresario no puede controlar. Herramientas como el análisis FODA o PESTLE permiten comprender estas variables externas y prepararse para distintos escenarios: pesimista, neutral u optimista.
La clave está en la generación de escenarios y en la capacidad de respuesta rápida. Cuando las reglas son claras, el empresario puede actuar con mayor certidumbre; cuando no lo son, la falta de adaptación puede derivar en crisis profundas. El impacto de las generaciones en el futuro empresarial.
Las nuevas generaciones no solo presionan por cambios dentro de las organizaciones, también definen el futuro del consumo. Ignorarlas implica un riesgo serio: perder talento hoy y clientes mañana. Una empresa que decide atender únicamente a generaciones maduras puede tener hoy poder adquisitivo, pero está comprometiendo su sostenibilidad a largo plazo.
Las generaciones jóvenes están moldeadas por avances tecnológicos, cambios geopolíticos y una hiperconectividad que redefine sus expectativas laborales y de consumo. Adaptarse a ellas no es opcional; es una condición para la permanencia. Un consumidor más informado, menos paciente y más crítico.
El consumidor actual se mueve en un entorno físico-digital. Antes, las decisiones de compra se tomaban con recomendaciones cercanas; hoy, en cuestión de segundos, el consumidor compara precios, lee reseñas, valida en redes sociales y comparte experiencias, tanto positivas como negativas. Este nuevo consumidor espera experiencias sin fricción, coherencia entre lo que la marca promete y lo que entrega, y valor real por su dinero. La experiencia de compra ya no es un diferenciador, es una expectativa mínima. Además, el crecimiento de la inteligencia artificial y los contenidos generados digitalmente plantea un nuevo desafío: distinguir entre lo real y lo artificial.
Esto obliga tanto a empresas como a consumidores a desarrollar pensamiento crítico y hábitos de validación de la información. Los retos reales del empresario tradicional.
Entre los desafíos más relevantes destacan: Comprender y adaptarse al mundo digital, que ya no es opcional ni futuro. Aprovechar los datos a través del business intelligence para detectar tendencias y tomar mejores decisiones. Construir una cultura organizacional atractiva para nuevas generaciones, basada en colaboración y trabajo multidisciplinario. Integrar equipos multigeneracionales, donde la experiencia y la rapidez tecnológica se complementen. Priorizar los retos, abordarlos por etapas y consolidar avances de forma estratégica.
No se trata de resolverlo todo al mismo tiempo, reconoce, sino de identificar lo más crítico, actuar y avanzar de manera consistente. Convertir el cambio en capacidad.
El México empresarial que viene no premia al más grande, sino al más adaptable. Las organizaciones que logren convertir el cambio en una capacidad, generar confianza interna y externa, y construir culturas flexibles y humanas, serán las más sólidas y competitivas. En un entorno dinámico y complejo, la adaptación deja de ser una reacción y se convierte en una estrategia de supervivencia y crecimiento.
