- 9 de febrero de 2026
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Energía: el cuello de botella del crecimiento empresarial
Ha dejado de ser un simple insumo operativo para convertirse en una necesidad básica y un factor estratégico de competitividad, indicó Alejandro Muñoz Barba.
Por: Rosario Bareño Domínguez
Fotos: Luis Francisco Rodríguez
Energía: el nuevo límite del crecimiento, señaló Alejandro Muñoz Barba, CEO de DTC Energy Solutions, que presentó una visión clara y contundente sobre el papel de la energía en el crecimiento de las empresas y del país.
Ante líderes de empresas de Jalisco, dijo que se posiciona a la energía no solo como un insumo, sino como un elemento estratégico de competitividad que requiere una transformación hacia la sostenibilidad para superar las limitaciones de crecimiento actuales.
Con el nombre: “Energía: El cuello de botella del crecimiento”, el experto dictó la conferencia en la comida-mensual de la Asociación de Empresarios y Dirigentes A.C que preside el Licenciado Pedro Mario Soto Reynoso.
En la misma, sostuvo que por décadas, la energía fue un recurso disponible que se daba por sentado. Hoy, la realidad es distinta. Las limitaciones en infraestructura, acceso y gestión energética se han convertido en un cuello de botella que frena el desarrollo económico y la expansión empresarial.
Muñoz Barba invita a replantear una pregunta clave:
¿Cuánto pueden crecer realmente las empresas en función de la energía disponible?
Durante años se acumularon una serie de decisiones y procesos que dejaron a muchos actores productivos sin voz, sin voto y sin capacidad real de acción. Hubo miles de atropellos administrativos y regulatorios, y la nueva ley busca, en teoría, corregir ese camino: limpiar el terreno y generar un proceso más ágil y ordenado. El problema es el factor tiempo. El periodo de transición es de hasta 18 meses, y para las empresas ese plazo simplemente no es viable.
La narrativa empresarial es clara: “Yo ya invertí, ya instalé, tú como autoridad me otorgaste un documento y ahora me dices que no. Peor aún, me pides pagos de derechos o mejoras de línea por montos absurdos”. Hoy existen parques industriales —particularmente en zonas cercanas al aeropuerto— donde se están solicitando pagos de entre 20 y 30 millones de dólares por derechos de interconexión o reforzamiento de infraestructura. Aun así, el tiempo estimado para recibir energía es de tres años o más.
Ante este escenario, la pregunta es inevitable:
- ¿Cómo puede crecer el país bajo estas condiciones?
- ¿Y cómo pueden crecer las empresas si el acceso a la energía se convierte en el principal obstáculo?
- La primera pregunta que todo empresario debería hacerse es:
- ¿Cuánta energía tengo realmente disponible para crecer?
Muchas empresas han logrado crecer de forma constante —3%, 5% o incluso 10%— durante los últimos años. Sin embargo, el problema surge cuando necesitan ampliar líneas de producción. En muchos casos, simplemente no hay energía disponible. La solución obliga a buscar alternativas: cogeneración, paneles solares, baterías, motores, turbinas o combinaciones de distintas tecnologías, incluso comprando energía en el mercado cuando es posible.
Pero hay escenarios aún más complejos. Existen casos reales donde la línea de transmisión está completamente saturada. En esas condiciones, la empresa no puede comprar energía a terceros, no puede inyectar excedentes, no puede portar energía y no puede hacer absolutamente nada. Incluso instalar paneles solares resulta insuficiente, ya que solo aportan energía durante unas pocas horas al día y no pueden respaldarse en la red.
Cuando la infraestructura está topada al 100%, la única alternativa viable es clara y contundente: Generar, almacenar y optimizar el uso de la energía.
La energía dejó de ser un insumo operativo para convertirse en el factor que define hasta dónde puede crecer una empresa. Hoy, quien no tenga una estrategia energética integral simplemente no podrá escalar su operación, por más mercado, capital o intención de inversión que tenga.
Un problema con raíces históricas
Para entender el contexto actual, es necesario mirar atrás. Entre 1950 y 1970, el consumo energético promedio era relativamente bajo, alrededor de 150 kW por unidad productiva. En las décadas siguientes, este consumo se duplicó y, a partir de los años 80, con la apertura comercial y el crecimiento industrial, el uso de energía se multiplicó cada diez años.
En la última década, el consumo alcanzó niveles cercanos a los 2,600 kW, una cifra que contrasta fuertemente con los niveles históricos. Esto ocurre incluso cuando los equipos actuales son más eficientes, lo que evidencia que la demanda energética sigue creciendo de forma acelerada.
Muñoz Barba, inició su conferencia con los empresarios con varias preguntas y señalamientos de que la energía, es un problema que nadie está midiendo bien.
La energía como estrategia, no como gasto
Ante este escenario, Alejandro Muñoz Barba plantea que la solución no está solo en consumir menos, sino en cambiar la forma de generar y administrar la energía dentro de las empresas. Entre las principales líneas de acción destacan:
Generación propia de energía dentro de las organizaciones.
Innovación tecnológica, mediante el uso de cogeneración, microturbinas y energías renovables.
Sostenibilidad, reduciendo el impacto ambiental mientras se generan ahorros económicos.
Estas soluciones permiten transformar la energía en una ventaja competitiva y no en una limitante para el crecimiento.
Un tema clave para los líderes empresariales
Este enfoque ha sido presentado en foros empresariales de alto nivel, donde se analiza cómo la gestión energética impacta directamente en la competitividad regional y en el futuro de las empresas.
La energía ya no es solo un recurso: es un factor decisivo para el crecimiento. Entender su evolución, anticipar sus límites y adoptar soluciones innovadoras será clave para que las empresas sigan creciendo en un entorno cada vez más exigente.
La pregunta ya no es cuánto queremos crecer, sino cuánto nos permite crecer nuestra estrategia energética, comentó..
Se enfocó en cómo las limitaciones energéticas actuales pueden frenar el desarrollo económico y la competitividad de las empresas y del país.
La Energía como Restricción: Muñoz Barba señala que la falta de infraestructura o acceso adecuado a la energía se ha convertido en un obstáculo crítico (cuello de botella) para el crecimiento económico, haciendo referencia a los retos energéticos que definen el entorno empresarial actual.
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